Más de 700 motos en El Desafío que empezó y terminó en Huelva

Un año más, el motoclub “Moteros Gaditanos” ha organizado El Desafío, la prueba de navegación más … de …, no es fácil compararla con otros eventos similares cuando uno no ha participado en ellos, pero lo que no engañan son sus cifras, 700 motos se inscribieron en la edición 2017 de El Desafío, y eso no puede ser fruto de la casualidad.

Moteros empresarios 2

Desde el año pasado por estas fechas había ya ganas de descifrar las incógnitas que nos depararía El Desafío 2017, efectivamente, desde el día después de celebrarse su edición 2016. Ha quedado patente que El Desafío crea adicción, cada año se incrementa el número de riders que se inscriben en esta prueba, se dan el madrugón para tomar la salida lo más pronto posible y no se bajan de la moto hasta muy avanzada la tarde (o la noche), pocos son los que bajan de 13 horas en su jornada motera. En El Desafío se sufre, se disfruta, se sienten emociones auténticas: compañerismo (todos ayudan al que lo necesita, y aquí se da el caso de necesitar ayuda), emoción, frustración (al comprobar que nos hemos perdido), satisfacción, amistad, placer, frío, calor, y una interminable lista de sensaciones que algo deben tener para enganchar -literalmente- a tanta gente para que año tras año repitan y contagien a más moteros de esta bendita enfermedad.

En esta ocasión, El Desafío de Moteros Gaditanos venía a tierras onubenses. La salida y el fin de la ruta tenían lugar en la localidad de El Rompido y el itinerario diseñado por la organización nos adentraría en territorio portugués, por donde transcurriría un elevado porcentaje de la prueba.

La primera foto fue en el puesto de "Rodando contra el cáncer"

La primera foto fue en el puesto de “Rodando contra el cáncer”

En el brieffing que se celebró el viernes ya se pudo ver la magnitud de este Desafío

En el brieffing que se celebró el viernes ya se pudo ver la magnitud de este Desafío

Todo empezaba el viernes anterior al desarrollo de la prueba, en el Ayuntamiento de Cartaya había un punto de control que ya estaba abierto, había que hacerse una fotografía en el stand de “Rodando contra el cáncer”. Desde el motoclub Moteros Gaditanos se apoya así a esta iniciativa solidaria, dándola a conocer y recabando la atención de todos sobre ella. También el viernes se hacía la recepción de los participantes, entregándoles su bolsa de inscripción con todo lo que incluía excepto el rutómetro, que eso es alto secreto hasta la hora de salir. Y también el viernes tenía lugar el brieffing en el que se explicaban todos los detalles oportunos para acometer la prueba del día siguiente. La jornada del viernes no se alargaba mucho, ya que sabíamos que la del sábado la empezaríamos bien temprano y sería larga, muy larga, y también dura.

Las mesas de control para la entrega de los rutómetros se abrían a las 6:00 de la mañana y a esa hora ya había una importante cola de “desafieros” -como ya se conoce a los participantes en El Desafío- para recogerlo y salir corriendo. La entrega de rutómetros se hizo de forma muy ágil y rápida, ahora hay que montarlo en la moto y tomar la salida. El control de salida en el que se ponía el primer sello en el pasaporte y el paso por el photocall se instalaron en el propio hotel que sirvió de base para la prueba, a partir de este momento teníamos todo el día para perdernos y encontrarnos una y mil veces por esas carreteras y pistas de por ahí.

Enrollando el rutómetro antes de salir

Enrollando el rutómetro antes de salir

Esperando el turno en el photocall, empieza El Desafío 2017

Esperando el turno en el photocall, empieza El Desafío 2017

Desde muy temprano empezamos a pistear por parajes desconocidos

Desde muy temprano empezamos a pistear por parajes desconocidos

Rodando por un tramo de asfalto en una mañana en la que dominaron las pistas

Rodando por un tramo de asfalto en una mañana en la que dominaron las pistas

¿Habrá que coger este desvío o no?

¿Habrá que coger este desvío o no?

La cosa se complica más y más, ¿seguro que es por aquí?

La cosa se complica más y más, ¿seguro que es por aquí?

Es tiempo de carnaval, aunque estemos en El Desafío. Arriba ese sentido del humor

Es tiempo de carnaval, aunque estemos en El Desafío. Arriba ese sentido del humor

Al salir tomábamos el camino hacia Portugal; en la gasolinera de Ayamonte repostó la mayoría, que en Portugal es más caro y -además- rodaríamos por zonas en las que igual no abundarían las estaciones de servicio. Al cruzar la frontera abandonamos rápidamente la autopista y empezamos a circular por solitarias vías. No se hizo esperar mucho la primera vez que tuvimos que elegir entre circular por asfalto o por pista, desde este momento fueron muchas las veces que tuvimos que decidir si nos llenábamos de polvo aventurándonos por las pistas o preferíamos ser más conservadores y circular por asfalto. Hasta 13 veces nos encontramos con la encrucijada de elegir entre negro y marrón, entre carretera y camino, entre asfalto y tierra (o lo que hubiera).

El Alentejo portugués esconde muchas carreteras solitarias de buen firme y trazados llenos de curvas, se trata de una zona muy poco conocida pero en la que podemos disfrutar mucho con nuestras motos. Si hablamos de pistas de tierra es aún mejor, una legislación menos restrictiva que la nuestra permite a los aficionados a circular por caminos disfrutar de su afición con menos miedo a las sanciones que en España. A lo largo del recorrido fueron muchas las ocasiones en las que perfectos desconocidos colaboraban entre ellos, y es que el compañerismo es algo que forma parte de El Desafío, no competimos unos contra otros, vamos todos a superarlo, y si podemos solucionar un problema junto al desafiero que ha parado al lado nuestro, pues mejor que mejor.

Aquí se acaba el camino, media vuelta y para atrás, que nos hemos equivocado otra vez

Aquí se acaba el camino, media vuelta y para atrás, que nos hemos equivocado otra vez

Una de las muchísimas paradas para discutir con los compañeros dónde nos hemos equivocado

Una de las muchísimas paradas para discutir con los compañeros dónde nos hemos equivocado

Las motos trail fueron las dueñas de las pistas

Las motos trail fueron las dueñas de las pistas

Uno de los muchos charcos que tuvimos que pasar a lo largo del recorrido

Uno de los muchos charcos que tuvimos que pasar a lo largo del recorrido

Cuando uno tiene pinta de saber por dónde va es toda una tentación ponerse detrás de su rueda

Cuando uno tiene pinta de saber por dónde va es toda una tentación ponerse detrás de su rueda

De exposición como están las motos, y sólo es mediodía, aún queda Desafío por delanteDe exposición como están las motos, y sólo es mediodía, aún queda Desafío por delante

De exposición como están las motos, y sólo es mediodía, aún queda Desafío por delante

Un buen lugar para pararse a comer sin demasiada gente

Un buen lugar para pararse a comer sin demasiada gente

A lo largo del recorrido fuimos encontrando varios controles de paso en los que los miembros de la organización iban sellando el pasaporte a los desafieros que llegaban, o entregando una cinta de color que atestigua el haber superado un tramo de pista. Durante el recorrido atravesamos varias aldeas que vieron un revuelo absolutamente inédito para los lugareños, que saludaban con gesto incrédulo a los muchísimos moteros que pasaban ante sus narices.

En la localidad fronteriza de Alcoutim -aún en territorio luso- montaba la organización un control en el que los desafieros debían entregar las cintas recogidas en las pistas hasta ese momento para obtener los correspondientes sellos en su pasaporte. También en Alcoutim se encontraban los tres puntos fotográficos que había que localizar y llevarse en la tarjeta de memoria para mostrarla en la mesa de control. Coincidía que pasaba el grueso del grupo por esta localidad a mediodía, con lo que los establecimientos de hostelería hicieron su agosto, una infinidad de moteros aprovechaba para tomarse un descanso y comer. Las calles de Alcoutim se veían abarrotadas de motos y el pueblo bullía de actividad.

Los vecinos de Alcoutim debieron flipar bastante ante esta invasión de motos

Los vecinos de Alcoutim debieron flipar bastante ante esta invasión de motos

Una de las fotos exigidas por la organización

Una de las fotos exigidas por la organización

La mesa de control instalada en la localidad de Alcoutim

La mesa de control instalada en la localidad de Alcoutim

La tarde deparaba muchos más kilómetros, más sorpresas, más curvas y más pistas para los desafieros, aún quedaba mucho para dar por terminada la prueba. Un porcentaje bastante elevado de los participantes se decantaba por la opción de hacer los tramos opcionales de pistas, en ellas se ponía a prueba -además de su capacidad de navegación- su habilidad para circular por terrenos irregulares, cuando menos. Varios vadeos, terrenos resbaladizos, tramos con grava suelta, y otras complicaciones daban un extra de emoción a los desafieros que elegían los tramos de pista. Como contrapartida, estos tramos de pistas llevaban a los pilotos que los elegían por hermosos parajes.

Que no, tío, que por ahí no puede ser, eso es un barranco

Que no, tío, que por ahí no puede ser, eso es un barranco

Tras un rato rodando por solitarias pistas, se acaba, hay que dar la vuelta

Tras un rato rodando por solitarias pistas, se acaba, hay que dar la vuelta

Problemas al fondo del barranco, y encima nos hemos vuelto a equivocar y estamos a tomar...

Problemas al fondo del barranco, y encima nos hemos vuelto a equivocar y estamos a tomar…

Uno de los controles de paso montados por Moteros Gaditanos

Uno de los controles de paso montados por Moteros Gaditanos

La salida del túnel en Minas de Santo Domingo, a un servidor se le cayó la moto dentro, vaya barrizal...

La salida del túnel en Minas de Santo Domingo, a un servidor se le cayó la moto dentro, vaya barrizal…

Suerte que elegimos la opción de ir pos pistas, así pudimos ver este paraje

Suerte que elegimos la opción de ir pos pistas, así pudimos ver este paraje

Al volver a entrar en España llegaba el momento de tomar parte en la prueba de habilidad, que consistió en dominar a un toro mecánico, la pequeña localidad de Paymogo nos daba la bienvenida con esta divertida atracción. Desde este punto, los que llegaban después de una determinada hora recibían la recomendación de dirigirse directamente al hotel, en vez de continuar con la ruta.

Vamos a cambiar impresiones con éstos que se han parado aquí

Vamos a cambiar impresiones con éstos que se han parado aquí

La prueba de habilidad superó en dificultad a los tramos más duros de pistas

La prueba de habilidad superó en dificultad a los tramos más duros de pistas

Creo que es la única foto que hice a alguien posando durante todo el recorrido, así que habrá que ponerla

Creo que es la única foto que hice a alguien posando durante todo el recorrido, así que habrá que ponerla

Las horas de moto se van acumulando y la tarde cae con todo su peso, los cuerpos se van resintiendo de la dura jornada y las motos (unas más que otras) también. Se veían aparecer por ahí motos y moteros que parecían salir de una tormenta del desierto, cubiertos de polvo hasta el último rincón, caras que reflejaban cansancio y satisfacción a partes iguales. ¿Cómo puede ser que se disfrute así de una paliza? No hay duda de que el “gen desafiero” está presente en todos y cada uno de los participantes en esta prueba, de otra forma no sería posible que el personal lo pasara así de bien con este “tute” de moto, perdiéndose, sin apenas dormir, llenándose de mierda por el camino y alargando la jornada hasta muchas horas después de iniciarla.

En el hotel de El Rompido nos esperaba el final de ruta, un nuevo paso por el photocall para dejar constancia de haberlo logrado, pulgares arriba, fogonazo y a soltar la moto. Los más afortunados pudieron pasar por su habitación, ducharse y vestirse con ropa limpia para ir a cenar. La hora de premiar al cuerpo llegó en el comedor del hotel, un fantástico bufet libre puso a prueba la capacidad de devorar de los hambrientos desafieros. Después de la cena llegaba lo que en otros deportes se conoce como el “tercer tiempo”, comentar con los amigos las mejores jugadas vividas durante la jornada y revivir algunos de los momentos de ese particular partido que hemos jugado.

Al llegar al hotel se entregaba el pasaporte con sus sellos y al rato podíamos recoger el diploma que acredita la finalización de El Desafío 2017.

Una mención especial merece el recuerdo que se ha tenido en esta ocasión de tres personas muy ligadas a la comunidad que rodea a El Desafío, tres personas que partieron en su último viaje y sólo nos queda su recuerdo. En el brieffing, Juan Piña “Er Picha” recomendaba que tuviéramos mucho cuidado durante la ruta para no darles mucho trabajo, ya que estarían cuidando de nosotros desde el cielo. Un sonoro aplauso sirvió de homenaje a estos compañeros que han dejado un hueco tan grande entre la comunidad de desafieros.

Con unos cuerpos bastante agotados, la noche no se alargó mucho para la mayoría, además, el domingo les esperaba la vuelta a casa y había que descansar algo. Con esto llegaba el final de El Desafío 2017 y en la mente de los desafieros ya ha empezado la cuenta atrás para su edición 2018, ¿dónde será?, ¿cuántos kilómetros tendrá?, ¿cómo serán las pistas?, ¿y los vadeos?, ¿y la prueba de habilidad?, ¿qué fotos tendremos que hacer?, son muchas las preguntas que ya hemos empezado a pensar de cara a El Desafío 2018, y esa es otra gran baza para que el año que viene siga creciendo esta prueba que organiza el motoclub Moteros Gaditanos.

AQUÍ tienes unas cuantas fotos más tomadas por la cámara de Huelva Motera