Manuel Medina, viaje a Mongolia en una 125

Manuel Medina no es onubense, sin embargo, ha vivido entre nosotros durante 17 años, por lo que creo que merece la pena que escuchemos algunas de sus batallitas. Gaditano de nacimiento, ahora vive en Ronda por motivos laborales.

Manuel con su nueva Triumph

Manuel con su nueva Triumph

Manuel, ¿desde cuándo montas en moto?

Bueno, empecé con una motillo que tenía con mi hermano para ir al instituto y para hacer el gamberro por la calle. Luego no volví a montar en moto hasta el año 2008, que cayó en mis manos una Yamaha XT 125, recuerdo que la cogí un viernes y me fui a la concentración de Bollullos, iba con mi novia detrás y no tenía ni idea de conducir, yo creía que me iba a matar en cada curva.

Creo que eres un aficionado a las motos un poco especial ¿No?

Pues sí, realmente yo no soy un gran aficionado a las motos de los que compran revistas, siguen las carreras y entienden mucho de motos. Yo entré en el mundo de la moto porque me gusta mucho viajar, en 2008 me tocó en un sorteo una XT 125 y hablando con un amigo de que me gustaría viajar lejos, éste me comentó que había un rallye para motos de 125 y coches de baja cilindrada que iba desde España hasta Mongolia; cuando llegué a casa lo miré, vi que tenía la moto y decidí irme.

Manuel toma la salida del Mongol Rallye en Barcelona

Manuel toma la salida del Mongol Rallye en Barcelona

Fue tu primer viaje y probablemente el viaje estrella de tu currículum, ¿No?

Pues mira, antes de ir a Mongolia, el viaje más largo que había hecho en moto fue irme a Cádiz desde Huelva y volver en un fin de semana y por la autovía. Desde luego, éste es mi viaje estrella y probablemente siempre lo será, para mí fue mi estreno con la moto en todos los sentidos. A cualquier viaje que haga en el futuro no iré con la sensación que me acompañó a Mongolia ni será un viaje tan a la aventura.

Pero antes de éste has hecho otros viajes, ¿verdad?

Sí, claro, yo había viajado ya bastante en coche, en tren, en autobús, con mochila… He estado en media Europa, en Brasil, en Turquía, en Marruecos, Túnez…

Viaje a Marruecos la pasada Semana Santa

Viaje a Marruecos la pasada Semana Santa

Y ¿Cómo fue lo de irte a Mongolia en tu 125?

El Mongol Rallye, que así se llama, es un viaje solidario que organiza una asociación inglesa. La gente se apunta y se va a Mongolia en sus propios vehículos y por sus propios medios, una vez allí, además de lo que haya podido llevar cada equipo, los vehículos se subastan y el dinero recaudado se destina a un orfanato de la zona, allí dejamos la moto y todo el equipo (tienda, saco, etc…). Aún hoy sigue celebrándose el Mongol Rallye.

Por las estepas kazajas

Por las estepas kazajas

¿Cómo te preparaste para un viaje de estas características?

Pues yo hice los mejores preparativos que se pueden hacer: no tenía ni idea de mecánica, me saqué el carnet de moto 6 meses antes de salir porque me enteré de que fuera de España era necesario, me apunté a un gimnasio para ponerme en forma pero me disloqué un hombro y tuve que dejarlo. Poco antes de salir fui al taller de motos de un amigo y me dio un fantástico cursillo intensivo de mecánica de una hora, me explicó cómo se hacían algunas de las operaciones más básicas señalándome con el dedo las piezas de las que me hablaba.

¿Cómo te atreviste a hacer un viaje así sin tener ninguna experiencia?

Eso me preguntaron muchas veces antes de salir, yo siempre decía que tenía 14.000 km por delante para aprender.

Muchos kilómetros por delante para aprender

Muchos kilómetros por delante para aprender

Te escucho hablar de tu viaje y veo que el balance general es muy bueno pero supongo que algo malo te pasaría durante el viaje, ¿No?

Bueno, lo que pasa es que –a toro pasado- hasta las cosas malas después se vuelven buenas. Por ejemplo, tuvimos varios problemas con la policía corrupta, al principio lo pasábamos muy mal pero al final estábamos deseando que nos pararan porque terminábamos cachondeándonos de ellos haciendo el tonto. También recuerdo que en la zona de Aral lo pasé muy mal, mi compañero casi tuvo que reanimarme, fue el peor día de mi vida pero un rato después tuve la mejor noche del viaje: una familia nos acogió en su casa, comimos con ellos y dormimos allí; era un día en el que quería pegarle fuego a la moto y volverme a mi casa y luego terminé deseando que aquello se alargara más. La parte más positiva me la dio la gente, el mundo no es tan malo como nos lo venden, la gente es buena, en todo el viaje tan sólo tuvimos sensación de miedo una vez, y fue con la policía corrupta precisamente, que manda huevos, ¿eh? Mucha gente nos acogía en su casa, nos daba de comer y de beber sin pedirnos nada a cambio, parece que al ir en moto la gente se vuelca mucho más, son países en los que la gente te lo da todo sin tener nada, con esto es con lo que yo me quedo del viaje, con esto y con los paisajes que pude ver.

Haciendo amigos a lo largo de su viaje

Haciendo amigos a lo largo de su viaje …

 

A raíz de este viaje nació un colectivo, ¿No?

Sí, después del viaje hablamos varios compañeros que coincidimos en el viaje, no nos conocíamos de nada antes, pero compartimos muchas vivencias en el camino. Nos gustó mucho la experiencia y decidimos organizar viajes con fines benéficos; así nació Aventureros Solidarios. El Mongol Rallye fue en agosto de 2010 y montamos la asociación en el año 2011.

¿Habéis organizado ya algún viaje?

Sí, claro, el primer viaje que organizamos fue a Cabo Norte, en este viaje colaboramos con una ONG que trabaja en Sri Lanka. Después organizamos una ruta más cortita a Marruecos en Semana Santa, no esperábamos más de 20 inscripciones pero tuvimos 50 y llevamos media tonelada de material escolar, ropa y mantas para una ONG que se llama Camino al Sur, la experiencia fue fantástica.

Y más amigos

Y más amigos

Y ¿Qué proyectos de futuro tenéis?

Bueno, para el año 2015 no podremos organizar ningún viaje porque nuestros trabajos no nos permiten coincidir, entonces dedicaremos el año a madurar y preparar lo que pueda venir para el 2016. Estamos valorando la opción de volver a Marruecos pero también tenemos ganas de organizar un viaje a Turquía, esta opción es algo más compleja y requiere aún de bastante trabajo.

Y a título personal, ¿Qué proyectos viajeros tienes?

Bueno, tengo la carpeta llena de proyectos viajeros, pero claro, están muy limitados por el tiempo y por el dinero. El primero que quiero hacer es el de Turquía, será un viaje por gusto pero aprovecharé para ir preparando el de Aventureros Solidarios; también tengo metida en la cabeza la idea de completar la vuelta al mundo, hace cuatro años llegamos hasta Mongolia y me gustaría completarla.

Llevas poco tiempo en moto pero ya has tenido unas cuantas, ¿No?

Bueno, sí, la primera que tuve fue la XT 125, pocos meses antes de irme a Mongolia me compré una XT 600, que aún la tengo; esta moto es la que utilizo para moverme y hacer algo de trail ligero. Luego vino una África Twin, que la tuve hasta la pasada Semana Santa, con ella estuve en Marruecos. La última es una Triumph Tiger 800 XC, esta moto espero que me dure muchos años. La Tiger es una moto muy buena para viajar por Europa y América, pero para viajes de aventura prefiero la XT porque no tiene electrónica y si se estropea me la puede arreglar cualquier mecánico en cualquier parte del mundo.

¿No te da miedo viajar en moto a países en vías de desarrollo?

No, de hecho me da más miedo viajar por países más civilizados, donde más miedo he pasado fue en Ucrania, con la policía, que es muy corrupta. Al llegar a Kazajistán, sin saber nada del país, sin conocer a nadie, sin saber el idioma, sin apenas medios (íbamos con un plano y brújula), nunca tuvimos sensación de peligro. Al contrario, nos ocurrió que en medio de una carretera perdida en medio del país nos pararon en un control de policía, nos estuvieron preguntando sobre nuestro viaje y terminaron invitándonos a comer, es como si te para la Guardia Civil y te invitan a comer, echamos el rato con ellos y seguimos nuestro camino.

Un pueblo "marítimo" en el Mar de Aral

Un pueblo “marítimo” en el Mar de Aral

Kazajistán, el país de las águilas

Kazajistán, el país de las águilas

Con los amos de la estepa

Con los amos de la estepa

Intimando con la fauna local

Intimando con la fauna local

Uno de los muchos obstáculos que tuvieron que sortear durante el viaje

Uno de los muchos obstáculos que tuvieron que sortear durante el viaje

Prueba superada, Manuel posa satisfecho en Ulán Bator, capital de Mongolia y meta del Mongol Rallye

Prueba superada, Manuel posa satisfecho en Ulán Bator, capital de Mongolia y meta del Mongol Rallye

Habiendo un colectivo que organiza este tipo de viajes ¿Por qué os complicasteis la vida en crear la asociación para hacer lo mismo?

La idea de montar la asociación fue porque al apuntarnos al Mongol Rallye tuvimos que pagar cerca de 900 euros a la organización y no recibimos nada de ellos, entonces decidimos hacer lo mismo pero sin pedir dinero; es una tontería pagar 900 euros a alguien para hacer yo un viaje en el que no me van a ayudar para nada. Así que ahora lo hacemos nosotros por nuestra cuenta, nos ahorramos ese dinero y lo destinamos a otra cosa. En Aventureros Solidarios cobramos una inscripción simbólica de 20-30 euros, que es lo que nos cuestan las pegatinas, el roadbook que se les entrega a los participantes, la braga que se les da y poco más, nosotros no sacamos nada.

¿Cómo puede contactar con la asociación quien esté interesado en ella?

Tenemos un blog: aventurerossolidarios.blogspot.com, también estamos en Facebook: aventureros solidarios

Andas liado con un libro sobre tu viaje a Mongolia, ¿no?

Sí, el libro vino poco menos que por casualidad, yo no tenía ninguna intención de escribir ningún libro, además yo soy de ciencias puras y no tenía ni idea de escribir. Al volver de Mongolia todo el mundo me preguntaba por el viaje, estaba siempre contando cosas y decidí ponerlo todo en un blog más o menos ordenado para que mis amigos pudieran leerlo. Empecé a escribirlo pero lo corté cuando iba por la mitad porque me fui de vacaciones, entonces empecé a recibir correos hasta de gente que no conocía de nada pidiéndome que continuara relatando el viaje. Estuvieron moviendo el blog por varios foros y lo leyó bastante gente, en dos años tuvo 14.000 visitas y fue cuando un amigo me propuso escribir un libro. Me dijo que ya que tenía el resumen hecho, ¿por qué no escribir un libro? Me gustó la idea y me puse a hacerlo, el libro ya está terminado y ahora está en la fase de esperar a tener dinero para sacarlo, será de forma totalmente privada y yo correré con todos los gastos de edición, el presupuesto puede variar mucho en función de la calidad que quiera y de las fotos que ponga. En principio, pretendo hacer una tirada corta de unos 200-300 ejemplares como mucho, la distribución será en plan colegueo, haré varias presentaciones en bares de amigos y los venderé yo mismo. Si se vende bien ya estudiaría sacar más ejemplares en un futuro, pero como no vivo de esto me da igual vender más o menos libros, yo la historia ya me la conozco.

Reparando como se puede una avería la parrilla portabultos no pudo con tantos baches

Reparando como se puede una avería, la parrilla portabultos no pudo con tantos baches

Al lado del río Tinto, a su paso por Niebla, está claro ¿no?

Al lado del río Tinto, a su paso por Niebla, está claro ¿no?

¿De qué vives?

Yo tengo el trabajo que me gusta, fotógrafo en plan amateur, y el que me da de comer, soy audiólogo.

Te voy a pedir que hagas memoria y me cuentes alguna anécdota de tu viaje.

Huy, tengo muchas. Mira, en Kazajistán, que es un país muy absurdo, llegábamos por la noche a un pequeño pueblo, nos metimos en un hotelito y el dueño nos pidió los pasaportes, al ver que éramos españoles nos dijo: “Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea”, lo único que sabía en español, nos dijo que le siguiéramos y nos llevó a un bar que tenía al lado, entramos y estaba todo decorado con armaduras, espadas y escudos. Los fue descolgando y resultó que eran todos de Toledo, como éramos españoles nos vistió con las armaduras y nos estuvo haciendo fotos, le hizo gracia al hombre que fuéramos españoles, así nos vestimos de medievales en Kazajistán.

Vestidos de medievales en Kazajistán

Vestidos de medievales en Kazajistán

Otra vez tuvimos un día muy malo, estuvimos conduciendo por pistas desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche, llegamos reventados a un pueblecillo y allí intentamos alojarnos en un hotelito, pero la señora no nos dejó porque decía que íbamos muy sucios y nos echó. Entonces pasó otra señora por allí y vio lo que pasó, nos dijo que fuéramos con ella y nos llevó a su casa. Esa noche cenamos con su familia y dormimos en su casa, es lo que te decía antes, la gente es buena por naturaleza.

Jornadas agotadoras en la moto

Jornadas agotadoras en la moto

Llenos de polvo y suciedad, no les dieron alojamiento en un hotel y les echaron

Llenos de polvo y suciedad, no les dieron alojamiento en un hotel y les echaron

El mundo está lleno de buenas personas

El mundo está lleno de buenas personas

Otra más, uno de los días que íbamos por pistas fuimos a acampar junto a un río, pero había un ger (casa típica de los nómadas mongoles) y fuimos a preguntarles si les importaba que pasáramos allí la noche.

Llegan a un buen lugar para acampar

Llegan a un buen lugar para acampar

No pusieron ninguna pega y cuando estábamos montando las tiendas vinieron a ofrecernos leche de camella, nosotros les dimos unas galletas y unas chocolatinas;

Echa un ratito con los niños del lugar y les da unos regalillos

Echa un ratito con los niños del lugar y les da unos regalillos

vinieron todos los niños y a uno de ellos le regalé una linterna de dinamo, se fue corriendo y vino al rato con un queso para nosotros.

Saboreando el queso que le obsequió una de las familias

Saboreando el queso que le obsequió una de las familias

Por la mañana, cuando estábamos recogiendo el campamento, el niño nos vino con un cuenco con una especie de cerezas, y eso que allí en Mongolia no hay árboles por ninguna parte; el niño se las comía a puñados, yo me eché una a la boca y te juro que no he probado en mi vida nada más amargo que aquello, allí tuve que aguantar el trago y ponerle buena cara al niño, nos trajo unas cuantas más y nos las llevamos para echárselas más adelante a alguna cabra por el camino.

Bueno, Manolo, supongo que tendrás un millón de anécdotas que contar después de un viaje así, pero vamos a dejarlo ahí. Quien quiera saber más puede leer el blog que escribiste sobre tu viaje (equipomosquito.blogspot.com) o puede curiosear en la página de Facebook (diario de un mosquito), o si no, que se compre tu libro cuando lo saques, ¿te parece?

De acuerdo.

Pues esto es lo que nos contaba Manuel Medina, un motoviajero que entró en este mundillo por la puerta grande con una moto pequeña. Habrá que estar pendiente de lo que organiza, porque promete ser interesante. ¿No te parece?