Los compañeros caídos tuvieron su momento en Motorocío

El pasado sábado participábamos en la XXVI edición de Motorocío, una reunión que trata de agrupar a la familia motera para recordar a los compañeros que ya no están entre nosotros porque emprendieron su último viaje. En todas las reuniones y concentraciones moteras a las que vamos nos centramos en divertirnos, en comer y en beber, en torno a un espectáculo, a una ruta. En Motorocío, sin embargo, nos reunimos con una idea muy diferente, vamos a homenajear a nuestros compañeros, amigos y hermanos que cayeron en la carretera víctimas de un accidente de moto.

Conforme llegamos, a pasar por la carpa de inscripciones

Conforme llegamos, a pasar por la carpa de inscripciones

Y empezamos a saludar a los amigos

Y empezamos a saludar a los amigos

El photocall de Motorocío fue muy visitado

El photocall de Motorocío fue muy visitado

De todas partes llegaron los participantes, este grupo vino desde Chiclana (Cádiz)

De todas partes llegaron los participantes, este grupo vino desde Chiclana (Cádiz)

Poco a poco se va ambientando el eucalptal

Poco a poco se va ambientando el eucalptal

Y siguen llegando motos

Y siguen llegando motos

Convivencia sí, recuerdo y respeto también, pero a pasar fatigas no se viene a Motorocío, ¿eh?

Convivencia sí, recuerdo y respeto también, pero a pasar fatigas no se viene a Motorocío, ¿eh?

La organización reparte la paella que se había preparado

La organización reparte la paella que se había preparado

Cuando uno se encuentra con una imagen así se pone más ancho que largo

Cuando uno se encuentra con una imagen así se pone más ancho que largo

Motorocío es una reunión al estilo de las que se hacían antes, una reunión “libre” que suele llamarse y en la que prima la convivencia entre los moteros que asisten, no hace falta ruta barítima ni espectáculo ni sorteo ni nada por el estilo, tan sólo una candela y ganas de pasar el tiempo con los amigos compartiendo lo que trajo cada uno para comer.

 A las 12:00 de la mañana estaba prevista la apertura de inscripciones y durante todo el día estuvieron llegando motos con muy diversas procedencias; Huelva, provincias andaluzas, Extremadura, Castilla La Mancha y Portugal fueron -entre otros- los puntos de partida de muchos de los participantes en Motorocío 2015.

No hay barreras cuando la ilusión y las ganas son más grandes que la moto que te lleva

No hay barreras cuando la ilusión y las ganas son más grandes que la moto que te lleva

A esta jovencita le gustó el "Calendario Sexy-Motero" y ya tiene su mes favorito

A esta jovencita le gustó el “Calendario Sexy-Motero” y ya tiene su mes favorito

El ilustrísimo sr. "Er Picha" de Moteros Gaditanos homologó las maletas de la moto de Huelva Motera

El ilustrísimo sr. “Er Picha” de Moteros Gaditanos homologó las maletas de la moto de Huelva Motera

Las motos formaron parte de la aldea de El Rocío por un día

Las motos formaron parte de la aldea de El Rocío por un día

La tarde cae en el eucaliptal

La tarde cae en el eucaliptal

La comitiva emprende el camino hacia la Ermita

La comitiva emprende el camino hacia la Ermita

Portando banderas, escudos, colores y estandartes de los motoclubs, grupos y peñas

Portando banderas, escudos, colores y estandartes de los motoclubs, grupos y peñas

El grupo aguarda el momento de entrar en el Templo de la Blanca Paloma

El grupo aguarda el momento de entrar en el Templo de la Blanca Paloma

Los moteros que llegaban a la aldea de El Rocío traían consigo su aportación a la recogida de alimentos que la asociación Motorocío había puesto en marcha; se trataba de aprovechar la ocasión para echar un cable a los más necesitados y para ello se pedía un kilo/litro de alimentos no perecederos, el resultado de la colecta se entregaría a la Hermandad Matriz de El Rocío para su distribución. Los que entregaron su aportación a esta recogida de alimentos recibieron un plato de la paella preparada por la organización.

El ambiente buscado para la ocasión para la ocasión no tardó en estar presente en el eucaliptal de El Rocío y la convivencia motera trascurrió durante la jornada sin más aditivos de ningún tipo.

La comitiva entra en el interior de la Ermita de la Virgen del Rocío

La comitiva entra en el interior de la Ermita de la Virgen del Rocío

La Iglesia se llenó con la celebración de la misa responso en recuerdo de los compañeros caídos

La Iglesia se llenó con la celebración de la misa responso en recuerdo de los compañeros caídos

Tras la misa y el caldito se entregaron recuerdos del evento a los motoclub y grupos moteros que asistieron

Tras la misa y el caldito se entregaron recuerdos del evento a los motoclub y grupos moteros que asistieron

Un representante de los Triky Riders recoge su recuerdo

Un representante de los Triky Riders recoge su recuerdo

A la luz y al calor de las candelas continuó la convivencia en El Rocío

A la luz y al calor de las candelas continuó la convivencia en El Rocío

Cuando se acercó la hora de la misa responso se organizó la comitiva que -a pie- se dirigiría hasta la Ermita portando los distintos estandartes, colores, banderas y escudos de los motoclubs, grupos y peñas que acudieron a la cita a recordar a los moteros caídos. En pocos minutos empezó la marcha, que fue precedida por un tamboril hasta llegar a las puertas del templo de la Blanca Paloma, donde la comitiva se detuvo hasta que llegó el momento de entrar a hacer lo que había venido a hacer. El paso de la caravana de moteros a pie levantó cierta expectación a lo largo de su recorrido por las calles de la aldea, al igual que a la entrada a la Ermita. Tal vez por poco frecuente, la indumentaria típica motera chocaba con la estética habitual en el lugar y llamaba más la atención.

Al entrar en la Ermita tenía lugar la celebración de la misa, con una clara orientación a los caídos y a la seguridad en la carretera. Al final de la misa llegaba el momento -clásico ya- de aclamar el nombre de los caídos. Aquellos que peregrinaban a Motorocío llevando en la mente a un amigo perdido en la carretera tuvieron su oportunidad de nombrarlo en voz alta para que formara parte del recuerdo colectivo a los moteros caídos.

Al término de la misa responso, los moteros y el resto de los participantes emprendieron el camino de regreso al eucaliptal, donde la organización ofreció un caldo para llevar mejor el frío de la noche durante las horas en las que la convivencia continuó a la luz de las candelas. Convivencia, convivencia y más convivencia, ésta fue la tónica dominante de la jornada.

Convivencia, recuerdo y respeto son las palabras que mejor podrían definir a Motorocío.Un año más, este evento terminaba en el mejor y más sano ambiente motero de las antiguas reuniones. Poco a poco los moteros se fueron retirando a casa, a la tienda o al hotel mientras las candelas terminaban de arder hasta irse apagando con el final de Motorocío. El año que viene volveremos a venir a El Rocío para recordar a los compañeros caídos en la carretera.

AQUÍ tienes el resto de fotos de Motorocío hechas por la cámara de Huelva Motera.