Gran día de motos el pasado sábado en Zufre

El pasado sábado hubo que elegir entre dos eventos moteros, ya contamos cómo fue el Aniversario del motoclub Cartaya y hoy toca recordar la comida motera que el motoclub “Los Cansinos” celebró en Zufre.

Solemos asociar la situación de que coincidan dos eventos moteros en la misma fecha con algo malo, y realmente no es deseable; sin embargo, en el caso de este pasado sábado, ambos eventos eran de muy diferente índole y ambiente, por lo que no es probable que se quitaran mucho público el uno al otro.

La comida motera del motoclub “Los Cansinos”, en su octava edición ya, citaba a los participantes en la sede de los anfitriones, a la entrada de la localidad serrana. Las 11:00 de la mañana era la hora indicada para iniciar un día de motos, campo y amigos, con un interesante aliciente gastronómico. Pero a las 11:00 de la mañana empezaba la jornada en Zufre, lo que quiere decir que -para un buen número de los participantes en este evento- el día comenzaba un rato antes, y es que hay que llegar hasta allí. Cerca de 100 km separan esta localidad de la capital onubense, así que -para algunos- el día arrancaba con una rutita motera de una horita y algo, ¿qué mejor manera de empezar el día?

La terraza/aparcamiento del motoclub "Los Cansinos"

La terraza/aparcamiento del motoclub “Los Cansinos”

Empiezan a llegar amigos

Empiezan a llegar amigos

Va ambientándose la sede del motoclub

Va ambientándose la sede del motoclub

Una fotillo antes de salir de ruta

Una fotillo antes de salir de ruta

Huy, simpática sonrisa para la cámara

Huy, simpática sonrisa para la cámara

Al llegar a la sede de “Los Cansinos” en Zufre, las bienvenidas y los saludos son lo primero, y -mientras se organiza la salida hacia el pantano- empieza la puesta al día de los participantes, ponerse al día charlando con los compañeros de jornada, claro. La ruta elegida no era larga, tan sólo llegar al pantano de Zufre para hacerle una visita y a la Ermita -donde se iba a tomar un tentempié- y luego volver a la sede del motoclub, donde estaba previsto pasar el resto de la jornada. Las vistas del pantano siempre son un regalo para los sentidos, además, se pudo visitar el interior de la presa, una instalación a la que normalmente no se tiene acceso y que sirve para hacerse una idea de las dimensiones y la resistencia de esta construcción.

Se pudo visitar el interior de la presa

Se pudo visitar el interior de la presa

Parada en la Ermita para tomar un aperitivo

Parada en la Ermita para tomar un aperitivo

Pero qué bien se está cuando se está bien

Pero qué bien se está cuando se está bien

Una prueba de las fatigas que pasaron

Una prueba de las fatigas que pasaron

Tras terminar la visita al pantano y a la presa, el grupo de motos ponía rumbo a la Ermita, donde el motoclub “Los Cansinos” había previsto tomar un aperitivo. En el camino, aunque breve, dio tiempo para encontrarse a dos monterías, algo que no a todo el mundo le gusta, y menos aún rodando sobre dos ruedas. Hasta la misma Ermita llegaron las motos y en el área de recreo con bancos y mesas echaron el ratito los moteros con un bocata y una cervecita en la mano mientras disfrutaban del entorno y del ambiente. El último tramo antes de llegar a la sede de los anfitriones también era bastante corto y en pocos minutos llegaba el grupo motero al lugar donde se serviría el almuerzo. A la hora de reponer fuerzas, el club anfitrión no escatimó y sirvió un cocido con toda su “pringá” y 10 kg de costillas, después el cafelito y tarta. La sede de “Los Cansinos”, con su chimenea encendida resultó ser un lugar muy acogedor, sobre todo en estas fechas que van llegando.

Ya de vuelta a la sede de "Los Cansinos" para comer

Ya de vuelta a la sede de “Los Cansinos” para comer

Una vista del interior de la sede del motoclub anfitrión

Una vista del interior de la sede del motoclub anfitrión

Pilladas en plena faena

Pilladas en plena faena

En la sede de "Los Cansinos", con tele, comedor, chimenea... ¿qué más se puede pedir?

En la sede de “Los Cansinos”, con tele, comedor, chimenea… ¿qué más se puede pedir?

Que dice este señor que se está aburriendo mucho

Que dice este señor que se está aburriendo mucho

Pues sí, se les ve muy, pero que muy estresados

Pues sí, se les ve muy, pero que muy estresados

La tarde iba avanzando y los que tenían que hacer un camino de vuelta empezaron a movilizarse, que -aunque se está de lujo con la candelita- hay que volver a casa. Mejor lo tenían los locales, que tenían su casa a pocos metros de la chimenea.