El Búfalo, un motero aventurero que viaja en “tiestos” con presupuestos ridículos

El pasado día 21 de febrero, domingo, nos citábamos en Conil con Fernando García, más conocido como el Búfalo. Al llegar y llamarle por teléfono para que bajara de su casa tardó, y tardó, y tardó… es que es domingo por la mañana, hombre. Además, hay momentos en los que no habría que quedar con nadie, ni conceder entrevistas ni nada por el estilo. Hay momentos que son delicados, hay circunstancias en las que cualquiera hubiera dicho: “killo, no”, pero él hizo un paréntesis en sus “quehaceres” y bajó, tardó pero bajó. Nos sentamos en el bar de delante de su casa y empezamos a charlar y a reir, si en vídeo ya tiene su gracia, en vivo y en directo ni te cuento. Todo un personaje, diferente, un poco loco, valiente, con arrojo y con muchas ganas de comerse el mundo. Éste es Fernando García.

Fernando, ¿De dónde te viene el mote de Búfalo?

Lo de Búfalo es porque en el instituto tenía el pelo muy largo, hasta la cintura, y me decían que me parecía a Búfalo Bill, de ahí viene. Bueno, eso es lo que digo yo, pero en realidad yo creo que es por los cuernos.

¿Desde cuándo montas en moto?

Desde los 14 años, estuve 3 años repartiendo pizzas en una Derbi Variant, después me compré un vespino de esos de hierro, el CL. Luego, con 22 años me compré una CBR 600 y me di cuenta de que era un irresponsable, así que me autocastigué y la vendí, me quedé sin moto. Luego me tocó un cupón de la ONCE de 35.000 euros y me compré una Triumph Daytona, con ella estuve un año y pico o así y se me metió en la cabeza darle la vuelta al mundo. En el 2.011 vendí la Daytona y me compré a Bufalina, una KTM 650 Adventure del año 2.000. La moto tenía 11 años y era de 3ª mano.

¿Cuánto tardaste en dar la vuelta al mundo?

Rodando fueron 34 días pero tardé 3 meses, esperando la moto, en aduanas y demás. Además me quedé atascado en Vladivostok y no podía mandar la moto a Estados Unidos, se complicó mucho por lo que pasó con las Torres Gemelas. Es lo que pasa cuando no preparas nada, yo salí de aquí sin saber cómo iba a mandar la moto de un continente a otro.

¿No preparaste nada, ni llevabas visados en el pasaporte ni nada?

Bueno, sí, llevaba los visados de Rusia y de Kazajistán, cuando llegué a Ucrania me pidieron el visado para entrar y dije “pero ¿esto es Europa, no?”. Yo es que tengo el concepto de que Ucrania es un país europeo porque lo he visto en Eurovisión, no porque lo sepa. Bueno, al final me dejaron pasar.

Una parada en algún lugar de Kazajistán, durante su vuelta al mundo en 2.011

Una parada en algún lugar de Kazajistán, durante su vuelta al mundo en 2.011

A punto de acometer la Ruta 66 para cruzar los Estados Unidos

A punto de acometer la Ruta 66 para cruzar los Estados Unidos

A su llegada a España tras dar la vuelta al mundo a lomos de Bufalina

A su llegada a España tras dar la vuelta al mundo a lomos de Bufalina

Así le recibieron en su tierra tras dar la vuelta al mundo

Así le recibieron en su tierra tras dar la vuelta al mundo

¿Qué más viajes has hecho además de la vuelta al mundo?

Después de la vuelta al mundo hice la Panamericana, desde Alaska hasta Ushuaia, tenía un presupuesto de 4.000 euros, con ese dinero tenía que llegar en un vuelo hasta allí, comprar la moto y viajar hasta el sur de Argentina. Me compré una KLR 650 y me fui durante 5 meses.

Así se hizo la Panamericana, desde Alaska hasta Ushuaia

Así se hizo la Panamericana, desde Alaska hasta Ushuaia

A lo largo de tantos kilómetros recorridos, Fernando ha pasado por increíbles parajes

A lo largo de tantos kilómetros recorridos, Fernando ha pasado por increíbles parajes

Yo tenía una novia, con la que empecé a salir un mes y pico antes de salir. Cuando llegué a Ushuaia pensé que esta mujer se merecía hacer este viaje conmigo, así que hicimos el viaje al revés en la moto con el mismo presupuesto para los dos, esta vez tardamos 3 meses y medio, como ya me conocía los baches y todo eso… Al llegar a Alaska se enfrió la relación, con el frío que hace allí…

En la Panamericana hay un punto en el que no se puede pasar por carretera, el Tapón de Darien, hay que tirar de imaginación

En la Panamericana hay un punto en el que no se puede pasar por carretera, el Tapón de Darien, hay que tirar de imaginación

Ya en Alaska pensé en llevarme la moto hasta Nueva York para poder mandarla desde allí a España, entonces se me ocurrió hacer el viaje Alaska – Nueva York en invierno. En este viaje llegué a rodar a -40º C con una sensación térmica de -70ºC, fue el invierno más frío del siglo, llegaron a cerrar aeropuertos que no habían cerrado nunca. Para este viaje tenía un presupuesto de 3.000 euros y desde Nueva York mandé la moto para acá.

El reto de rodar con un frío extremo está superado

El reto de rodar con un frío extremo está superado

El frío extremo le pasó factura en algún momento del viaje

El frío extremo le pasó factura en algún momento del viaje

Este vídeo merece la pena perder un par de minutos con él.

 Cuando llegué aquí empecé a celebrar todos los días que estaba vivo, y me di cuenta de que estar aquí no era sano, y menos viviendo encima del bar, así que pensé en hacer otro viaje. Se me ocurrió ir desde Sudáfrica a Cádiz en moto. Cogí un vuelo hasta Sudáfrica, allí tengo yo familia y eso facilita las cosas, el primer mes estuve preparándolo todo, comprando la moto y arreglando papeles, que allí es más lento. Compré una KLR 250 y le adapté unos soportes para llevar una tabla de surf.

Así recorrió el Búfalo toda la costa atlántica africana.

Así recorrió el Búfalo toda la costa atlántica africana.

El viaje inicialmente era de tres meses, pero al final fueron 6 meses. Fui surfeando en cada uno de los países que iba atravesando, sobre todo en Sudáfrica, Namibia, Angola, Gabón y Togo, en Marruecos estaba ya hasta los huevos y dije que me iba ya a Cádiz, a Marruecos ya vendré otro día a surfear.

De entre los 5 grandes viajes en moto que has hecho, ¿con cuál te quedas?

Con todos, eso es como elegir un hijo, uno puede ser más cabrón que otro pero son tus hijos todos y los quieres a todos igual. El primer viaje es el de la inexperiencia y el que lleva el nombre de “la vuelta al mundo”, en este viaje aprendí mucho. En la primera panamericana también aprendí mucho, iba sólo, al pasar de México hacia abajo vi que toda la información que nos llega a través de la televisión (cárteles, droga, cocaína…) no tiene nada que ver con la realidad. El tercer viaje fue el que hice con otra persona y aprendí que soy insoportable y que me voy a quedar sólo toda mi puñetera vida porque no me aguanto ni yo, la moto porque no habla, porque si pudiera se iba. También aprendí mucho, no sólo de viajes y de sitios, sino también de lo que son las relaciones de pareja, otras cosas que te sirven en la vida. Después vino el Alaska – Nueva York en invierno, eso fue otro rollo, temperaturas extremas (la sensación térmica llegó a -70ºC, el termómetro llegó a registrar -40ª C). Fue el invierno más frío del siglo, llegaron a cerrar aeropuertos que no habían cerrado nunca. El viaje de Sudáfrica a Cádiz fue el verano más caluroso en 137 años. Ahora que me voy a Cabo Norte, ya verás. Iba a haberme ido antes pero lo tuve que retrasar y ya has visto el invierno que hemos tenido, totalmente primaveral. Verás como ahora me voy a comer todo el frío que no ha hecho hasta ahora.

Y sobre el viaje que vas a hacer ahora desde Tarifa hasta Cabo Norte…

Yo me pongo unas reglas para darle un aliciente al viaje, normalmente es el presupuesto. Este viaje lo voy a hacer con 1.000 euros para ir y volver y una moto de 600 euros que estamos arreglando, una Suzuki GS 500 del año 1.993 con 53.000 km. Además, no puedo coger ningún albergue ni hotel ni nada durante la ida.

"Pingu", preparada para salir en dirección a Cabo Norte

“Pingu”, preparada para salir en dirección a Cabo Norte

Fernando aprovecha hasta el último rincón de la moto para llevar el poco equipaje que puede amarrar

Fernando aprovecha hasta el último rincón de la moto para llevar el poco equipaje que puede amarrar

Fernando va dejando atrás países en su camino al gran Norte

Fernando va dejando atrás países en su camino al gran Norte

En el momento de publicar esta entrevista, Fernando está en el camino a Cabo Norte y va por Suecia. Salió una semana más tarde de la fecha prevista y la moto le ha dado algunos problemas que ha podido solucionar; sigue en la carretera imparable hacia el punto más septentrional de Europa.

¿Qué preparación estás haciéndole a la moto?

Le he lijado el tanque “pa que quede bonita…”

¿Que le has lijado el tanque?

Sí, “pa que quede bonita”, yo creo que con eso vamos sobrados…

Me mandaron unos clavos desde Alaska pero no le valen a esta moto, así que ya veremos lo que pasa, que poner unos clavos en una rueda no es moco de pavo. Voy a cortar los clavos, que son muy largos y me pinchan la rueda y me los llevaré. Le hemos quitado las cachas a la moto porque así está más guapa, pensábamos hacer una “café racer” pero al final se parecía más a una Scrambler y como no nos aclarábamos la llamamos “cubata-racer” y al carajo. El otro día estuvo mi hija en el taller y le gustó una careta que vio, así que se la vamos a poner.

Ya hablando un poco más en serio, la moto lleva un sistema de leds abajo para que me vean los camiones, eso aquí es una pijada pero por aquellas carreteras te puede salvar, te dan una luz azul eléctrico que -así en la nieve- pareces el pingüino asesino. Le hemos metido ruedas gordas de tacos para poder ponerle después los clavos. Lleva un acople al motor para poner un bocata para que se vaya calentando. Le hemos puesto también unas cortinillas por delante para que el motor coja temperatura. Le hemos puesto el asiento calefactable. El colín de la moto es una lámpara antigua de chapa que si se lo quitas es una pala. Lleva una batería de gel para no tener problemas al arrancarla por la mañana después de dormir en la calle. Le vamos a poner la misma pantalla de la otra moto. Lleva puños calefactables y manoplas.

¿Le has puesto nombre a esta moto?

Sí, esta moto se llama “Pingu”, de pingüino, pero claro, los pingüinos viven en el hemisferio sur y queremos que éste viaje hasta el norte, con dos cojones y su tanque lijado. La moto se parece a un pingüino, lo estamos consiguiendo, la verdad es que una paranoia de moto.

¿Por qué siempre viajas con tiestos viejos?

Lo primero porque yo no me puedo comprar una moto de 15.000 euros, si me comprara una moto de 15.000 euros sería a plazos y no me podría ir de viaje porque estaría pagando la moto; eso para mí no tiene sentido.

Segundo, porque me acostumbraría y volver al tiesto es más duro que volver a la buena máquina. Lo que hago es adaptarme a lo que hay y a lo que tengo, de hecho, en los viajes que he hecho no sabía la moto que me iba a llevar, y además había que prepararlas para el camino.

Otra cosa que tenemos es que estamos muy bombardeados con la idea de que necesitamos de todo y al final lo más importante de todo es el papel del culo. Esta es una teoría que tengo yo, digo que es lo más importante porque no es sólo para limpiarte el culo, es para limpiarte el casco, para encender fuego, para mil cosas. Parece que necesitamos unas maletas de 1.000 euros, que necesitamos de todo por si…, todo es un “por si”, entonces claro, me hago la carrera de medicina por si me pongo malo. Hay muchas cosas que no son necesarias pero que el sistema de consumismo nos mete la idea de que si no las tenemos somos una mierda.

El sentido del humor parece acompañarle en todo momento

El sentido del humor parece acompañarle en todo momento

También hay que diferenciar entre la aventura y el turismo en moto. De todas formas, los pepinos esos también se averían, ¿eh? Que yo he tenido menos problemas con las motos que mucha gente con maquinones. Lo primero es que las motos que yo llevo las toca cualquiera, bueno, cualquiera menos yo, que soy un manazas, el otro día estaba montando un lego con mi hijo y me dijo “no lo toques más, que llevo dos horas con el 4×4 y en un momento me lo has destrozado”.

Mi manera de entender la aventura está en la máquina que lleves y el apartado económico. Si tienes la suerte de tener 80.000 euros para viajar… bueno, suerte entre comillas, porque no conoces a la misma gente metiéndote en la habitación de un hotel que durmiendo en la calle. Tú te metes en un hotel para descansar, que es necesario, pero no hace falta que sea un hotel de 5 estrellas, hay quien llega reventado al final del día y paga 200 euros por una noche, pero si no los tienes no te los gastas, así al final vas a conocer a quien te va a meter en su casa. Son maneras de provocar reacciones y situaciones que al final llegan, yo creo que hay que provocar para darle un cierto aliciente a las cosas.

¿Duermes en casa de gente que te invita para ahorrarte el dinero o buscas esa vivencia?

Las dos cosas van de la mano, yo duermo en casa de gente igual que he metido a gente en la mía. Yo he metido a dos chavales que viajaban en bicicleta, hay quien me dice “metes a cualquiera en tu casa”. Pero es que yo sé lo que es eso y los he metido. Lo primero que quieres es una lavadora, cuando vas por ahí tirado -si puedes dormir bien un par de noches y llevarte la ropa limpia- se agradece mucho y cuando pasa el tiempo esa gente no se olvida de mí, igual que yo no me olvido de los que me han ayudado, que al fin y al cabo es lo bonito de todo esto.

Fernando sale del garaje de uno de los muchos anfitriones que le han ofrecido cobijo a lo largo de sus viajes

Fernando sale del garaje de uno de los muchos anfitriones que le han ofrecido cobijo a lo largo de sus viajes

¿Tienes algún proyecto para después de Tarifkap (Tarifa – Norkapp)?

Tengo uno que posiblemente sea para este verano que es Australia, pero eso depende de cómo vuelva de Cabo Norte.

¿Cómo financias tus viajes?

Me ayudan mucho los negocios pequeños de por aquí, los bares, las discotecas…, los sitios buenos, a estos sitios el dinero les va a volver siempre, ¿no ves que yo voy mucho a los bares?. No le he pedido nunca dinero a un ayuntamiento, y menos con la que está cayendo.

Me gusta hacer las cosas que hemos hecho y cómo lo hemos hecho, yo no busco grandes patrocinadores que me pongan la moto, el equipo y una pasta, porque al final es el viaje de otro. Tirando de pequeñas empresas se han conseguido cosas que son grandes. También trato de enseñar a la gente que no necesitas tanto para viajar en moto, lo importante es el tiempo, si no tienes tiempo no tienes nada.

Hay una frase muy tuya que dice: No es “mira lo que hago”, sino “mira lo que puedes hacer tú”

Sí, es verdad, en verdad yo estoy hasta los huevos ya de que tanta gente está siempre “porque yo, porque yo, porque yo…”, yo nunca he sido así, no me gustan los “porque yo”. Yo no me considero más que nadie.

¿Cuáles han sido el mejor y el peor momento de tus viajes?

Lo peor fue en el Salar de Uyuni, cuando me quedé allí dos días atascado, y en el intento de atraco en Rusia.

Tras dos días de lucha consiguió desatascar la moto en el Salar de Uyuni

Tras dos días de lucha consiguió desatascar la moto en el Salar de Uyuni

¿Un intento de atraco?

Sí, bueno, me quitaron algo pero podía haber sido mucho peor. Le metí un cascazo en la cabeza y salí por patas de allí, todavía le tienen que estar pitando los oídos.

Y ¿lo mejor?

Lo mejor es complicado, hay viajes en los que lo mejor es cuando he llegado, pero en general lo mejor es la gente que conoces. No hay un momento que sea el mejor, hay circunstancias que son las mejores, es muy difícil decir cuál es el mejor momento de mis viajes.

Bueno, no te preocupes

No, si yo no me preocupo, ¿tú me ves a mí preocupado? A ver si te crees que me voy a ir a mi casa llorando y pensando “¿cuál es el mejor momento de mis viajes?”

Con esta última broma dábamos por cerrada la entrevista con el Búfalo, un rato en el bar de delante de su casa en el que echamos unas risas a cada momento. A este viajero le da coraje que nos pongan etiquetas, a los colombianos se les pone la etiqueta de la cocaína, a los rusos de mafiosos, a los vascos de brutos, a los andaluces de estar todo el día con el flamenquito y a los de Cádiz de graciosos. Cuando alguien le dice “ah, ¿eres de Cádiz? qué gracioso, cuéntame un chiste”, su respuesta viene a ser tal que “tu puta madre”. Pues lo siento, Fernando, pero -te dé coraje o no- un rato de charla contigo es “una jartá de reir”.

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