Edgar Torronteras, el padre del freestyle

Aprovechando su paso por Huelva para participar en el “Freestyle Marcos César”, conseguimos sentarnos con su máxima estrella unos minutos para charlar y que nos contara cosas sobre él, sobre su vida y sobre su trabajo. Había pasado ya el espectáculo y llevaba dos horas firmando autógrafos y fotografiándose con el público que había venido a verle, dos horas dedicando una sonrisa a todo el que se le acercaba, estaba cansado pero hasta que no desapareció por completo la cola no dudó en posar con su mejor gesto para complacer a sus seguidores. Estaba cansado pero aún así consintió en pararse un poco más, esto es lo que nos contó:

Edgar Torronteras es natural de Barcelona, tiene 35 años y lleva toda la vida en esto de las motos. Figura mundial del motocross y -sobre todo- del freestyle, vive levantando gritos de emoción en cada show en el que participa. Lleva nuestro protagonista una existencia muy intensa, a lo largo de su vida ha tenido momentos muy duros y momentos muy dulces. Su historia es un enorme saco de experiencias que le han hecho ser quien es.

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– Edgar, ¿Cuándo empezaste a montar en moto?

Bueno, con 2 añitos mi padre me montó en una bicicleta pequeña y empecé a pedalear, la sorpresa se la llevó al ver que no apoyaba los ruedines laterales en el suelo. Al año siguiente me compraron un moto y empecé a montar, aquello me gustaba mucho y cada vez que podía me subía a ella.

A los 6 años corrí mis primeras carreras y con 7 empecé a participar en el Campeonato Nacional de Motocross, ya no perdí ninguno hasta los 17 años. De esta etapa tengo 27 títulos y 14 medallas.

– Pero creo que no te conformaste con las motos ¿no?

No, me gustan las emociones fuertes y estoy titulado en 14 disciplinas de deporte extremo, además, también me gustan otros deportes, pero todos están cortados por el mismo patrón, son deportes de riesgo.

– ¡Titulado en 14 disciplinas de deporte extremo!, ¿Me dices algunas de ellas?

Sí, claro: rafting, puenting, barranquismo, ala delta, caída libre, salto base, parapente, esquí en boya, soy profesor de motocross, snowboard…

Vaya, ¿y tienes tiempo para todo?

Sí, además me saqué la carrera de Bellas Artes y soy grafitero, me diseño yo mismo los gráficos de mi moto.

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Edgar es la estrella indiscutible del espectáculo

Edgar es la estrella indiscutible del espectáculo

 

– ¿Cómo fue el salto del motocross al freestyle?

Todo empezó porque en una carrera vi a dos americanos que al cruzar la línea de meta hacían el “nac nac” uno (sacar una pierna por detrás) y el “can can” el otro (sacar la pierna por delante). Aquello me llamó mucho la atención, me gustó y en mi tiempo libre, cuando no me veía mi padre lo iba probando hasta que un día le dije: “papá, ¿te puedo enseñar una cosa?”, entonces se lo hice y él me dijo: “¡ostras!, ¿qué haces?”. Yo le decía que me gustaba mucho, que me lo pasaba muy bien. Un día, haciendo el “can can” para unas fotos se me escapó un pie, me salí de la moto y volví a subirme en el aire, aterricé bien pero me asusté. Entonces, el fotógrafo me dijo que lo repitiera y yo le dije que no, que casi me caía, pero él insistió y así empezó la historia. Empecé a evolucionar y a inventarme movimientos.

HA NACIDO EL FREESTYLE

Había un par de pilotos que hacían alguna pose en el aire, pero yo creé esta disciplina, me inventé más de 30 trucos y empecé a ponerles nombre. Cuando tenía 15 años, un piloto que tenía que actuar en Francia se lesionó y me llamaron a mí para sustituirle, desde entonces no he dejado el freestyle, ya llevo 20 años dedicándome a esto.

– Supongo que habrás tenido bastantes caídas, ¿has tenido lesiones graves?

Pufff, me he roto de todo, tengo una placa en la clavícula, tengo rotos el omóplato, varias costillas, los pulmones perforados, traumatismo craneoencefálico, un fémur me explotó por la mitad, los dos tobillos se me rompieron, tibia y peroné se me rompieron con una fractura abierta, la L1, el sacro, la pelvis por tres sitios…

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A la 1:30 de la madrugada aún conserva ganas de sonreir

A la 1:30 de la madrugada aún conserva ganas de sonreir

– ¿Y no te da miedo de volverte a subir a la moto?

No, no me da miedo. Siempre pienso que me puedo caer y soy consciente del riesgo que corro, pero creo que la Virgen me protege. Soy muy creyente, siempre llevo a la Virgen conmigo y rezo mucho, si no no saldría a la pista.

– ¿Estás loco?

No, no soy ningún loco, soy una persona normal, lo que pasa es que tengo el valor para hacer lo que hago. No es que esté loco, es que le echo valor.

– ¿Qué es lo que tienes para ser el mejor en freestyle?

Yo creo que se me da bien esto porque soy frío, calculador y muy perfeccionista.

– ¿Qué me dices del espectáculo de hoy?

Pues mira, a la hora de salir a pista se puede tirar fuerte o se puede tirar suave, se puede asegurar o se puede arriesgar más. Hoy he tirado fuerte, al final he hecho un truco -el “backflip tsunami indian”- que es uno de los más difíciles, es de los que se hacen en los eventos de más nivel, además he marcado bastante la postura.

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-¿Cómo es el entrenamiento de un piloto de freestyle?

No entreno, desde que conocí a mi mujer hace cuatro años no entreno, sólo hago físico y voy con la moto de evento en evento. Me fui a vivir a Málaga y allí no tengo donde entrenar, allí no ayudan a nada.

– ¿Qué moto llevas y qué preparación tiene?

La moto es una Yamaha YZ 250 de dos tiempos. Para prepararla se le han cambiado las suspensiones, el tubo de escape y los chiclés, lleva una estribera en el lado izquierdo para encajar el pie al hacer mortales sin manos, lleva un freno de dirección, un manillar más alto, lleva los “levers” (palancas en el manillar en el que se apoyan los brazos para volver a la moto), el asiento está rebajado, el subchasis está perforado para agarrar la moto desde atrás, lleva un desarrollo más largo, la palanca de cambios está recortada, las ruedas pesan algo más que las de serie, las tijas también cambian, y poco más.

– ¿Cuál es tu momento preferido del espectáculo?

El “timing”, es ese tiempo que estás flotando en el aire, desde que despegas hasta que aterrizas, el tiempo en el que se hacen los trucos.

– ¿Qué es lo que más te gusta de dedicarte a esto?

Me dedico a lo que más me gusta, que es la moto. Sé que tengo mi tiempo para mí sólo con la moto, hablo con ella, es mi tiempo, lo necesito.

– ¿Y lo que menos te gusta?

Lo peor son las caídas, se pasa muy mal, se pasa mucho tiempo en la cama, tardas en recuperarte, incluso piensas en dejarlo, pero luego vuelves a andar, te subes a la moto y empieza a temblarte el cuerpo y sabes que tienes que volver.

No íbamos a dejarle escapar sin hacerle esta foto ¿verdad? Esta camiseta era prestada. Pero Edgar, cuando leas esto, si me dices a dónde mandarte la tuya, la recibirás en breve.

No íbamos a dejarle escapar sin hacerle esta foto ¿verdad? Esta camiseta era prestada. Pero Edgar, cuando leas esto, si me dices a dónde mandarte la tuya, la recibirás en breve.

– ¿Qué proyectos de futuro tienes?

Bueno, pretendo seguir con esto hasta que el cuerpo aguante, y cuando ya no pueda seguir quiero vivir la vida, que para eso hemos nacido. Yo pienso que venimos al mundo para vivir la vida, que son dos días y eso es lo que nos vamos a llevar, todo lo demás es el sistema en el que estamos metidos y que no me gusta.

Pudimos comprobar de primera mano que no estábamos ante una estrella lejana que viene a hacer lo suyo y marcharse, comprobamos que Edgar Torronteras es una persona cercana que siempre tiene un minuto para sus seguidores, que incluso sufriendo el cansancio no pierde la sonrisa para ellos. Esto es algo que le hace más grande aún, si cabe.

Podríamos haber continuado charlando con Edgar un buen rato, en ningún momento hizo ningún comentario ni gesto que indicara que quería terminar, pero ya llevaba un buen rato entre el público y nosotros y no quisimos abusar de su buen carácter, eran ya cerca de la 1:30 de la madrugada y se le notaba cansado, así que poníamos fin a la charla para dejarle ir a disfrutar del descanso del guerrero.

Quiero agradecer a Jo Sierra su colaboración aportando las fotografías de Edgar Torronteras en acción.