Calentita, calentita fue la IV Reunión de “Mi moto la mejón”

Un año más, la peña “Mi moto la mejón” organizaba su reunión motera anual. Un año más dedicaba el evento a una causa que consideran justa y merecida. Un año más elegían el primer domingo de septiembre. Un año más se les llenaba el evento de motos y de amigos, colapsando el polígono Polirrosa.

Empieza un día de parranda

Lo que no ha sido como en otros años ha sido el calor que hemos pasado; en estas fechas siempre hace calor, como todos los años, pero en esta ocasión el hombre del tiempo se ensañaba con esta pobre gente que lo único que quería era pasar un buen día con los amigos poniendo como excusa las motos. Lo que no sabía el hombre del tiempo es que cuando hay ganas de cachondeo, no hay quien pare a los moteros, ni el calor, ni la lluvia, ni el frío, ni la nieve, ni el viento puede con nosotros, y buena muestra de ello la teníamos ayer. Bajo un sol que -más que de justicia- habría que decir de injusticia, empezaba la IV Reunión anual de “Mi moto la mejón”, ya conocíamos el camino de otros años, no había pérdida. A primera hora de la mañana llegaban los miembros de la peña anfitriona para terminar los últimos preparativos, a las 9:00 se abrían las inscripciones y empezaban a llegar los más madrugadores (o los más agonías). Hasta las 11:00 no estaba prevista la salida de la ruta, sí, la ruta, esta vez la reunión de “Mi moto la mejón” incluía una ruta por Huelva capital que incluía dos paradas para echar una cervecita. Pues poco a poco los alrededores de la sede de los anfitriones se fue llenando de motos y la barra empezó su particular batalla, primero con las inscripciones y después con los tickets y las consumiciones.

Nada más llegar empezamos a fotografiar grupitos

Nada más llegar empezamos a fotografiar grupitos

Parte de la organización y del comité de bienvenida

Parte de la organización y del comité de bienvenida

Empezamos la ruta

Empezamos la ruta

Un comité de bienvenida iba ordenando el tráfico de motos que iba llegando y saludando a los recién llegados. Al acercarnos a la sede de los anfitriones ya se escuchaba la música que estuvo ambientando el cotarro durante toda la jornada. Un constante flujo de motos fue llenando los alrededores.

Vámonos de ruta

No sé si puntualmente o no, llegó la hora de arrancar motores, poner en marcha a la muchedumbre que allí se juntó y empezar a circular, que -aunque el recorrido era corto- había mucho que controlar. Llamaba la atención el nivel de organización que hubo en la gran mayoría de los cruces por los que pasábamos, que no eran pocos; en cada cruce encontrábamos una moto de la peña anfitriona bloqueando el tráfico para permitir el paso de la gran caravana motera. En un par de ocasiones se vieron escenas de conductores “impacientes” que no quisieron esperar a que termináramos de pasar y que fueron increpados, nada que no se olvide en los 100 metros siguientes. Un miembro de la organización comentaba que la Policía Local mostró su sorpresa al encontrarse en varios cruces el tráfico ya cortado por delante de ellos, algo que es una clara muestra del concienzudo trabajo previo de preparación que ha habido para que nada quede a merced de la improvisación.

En esta foto los Onuba son mayoría, pero no los únicos

En esta foto los Onuba son mayoría, pero no los únicos

Empezamos a colar a gente enchufada

Empezamos a colar a gente enchufada

Buscando modelos para una sesión fotográfica aparecieron estas chicas

Buscando modelos para una sesión fotográfica aparecieron estas chicas

Amigos moteros "Si derrapas te caes", de Bonares, ¿ésta es una nueva peña?, no la conocía

Amigos moteros “Si derrapas te caes”, de Bonares, ¿ésta es una nueva peña?, no la conocía

La gente de la peña gastro-motera "La Última" en la parada de Colón

La gente de la peña gastro-motera “La Última” en la parada de Colón

Super Hugo 93 hizo la ruta con el grupo

Super Hugo 93 hizo la ruta con el grupo

Tras un recorrido por varias de las principales avenidas de la capital poníamos rumbo al monumento a la Fé Descubridora, más conocido como Colón. Allí teníamos prevista la primera parada y allí teníamos la furgoneta con el primer avituallamiento, una cervecita o un refresco para cada inscrito. Hacía un poquito de calor (no sé si lo había comentado) así que toda bebida que nos echáramos al “gañote” era bien recibida. La parada nos sirvió para saludar a algún que otro colega con el que no habíamos podido charlar antes de salir, también cayeron unas cuantas fotillos y no pocas risas. Pero las paradas en ruta son cortas por definición, así que pronto empezó a escucharse la llamada de los organizadores para que fuéramos poniéndonos en marcha de nuevo.

Un detalle insólito del que fuimos testigos los que estuvimos en esta reunión fue la participación de un “pequeñajo” que hizo la ruta con su moto a la cabeza del grupo y escoltado por la Policía Local y el presidente de la peña anfitriona. Hugo Millán, Super Hugo 93, es un joven piloto que está dando mucho que hablar en los circuitos de velocidad, y ¡¡sólo tiene 9 años!! Pero de Hugo hablaremos más tarde, sólo quería hacer la mención de que hizo la ruta con nosotros a los mandos de una de sus motos.

Llegada masiva al Mandala

Llegada masiva al Mandala

Otros que se implicaron a tope en la organización

Otros que se implicaron a tope en la organización

Más enchufadas

Más enchufadas

Los Moteros especiales de Algeciras

Los Moteros especiales de Algeciras

La peña motera a las 9 saliendo no se perdió el evento

La peña motera a las 9 saliendo no se perdió el evento

Anda que la gente del Vespa Club Huelva se iba a perder la fiesta

Anda que la gente del Vespa Club Huelva se iba a perder la fiesta

Continuamos con la sección de enchufes

Continuamos con la sección de enchufes

Otra más, hoy tenemos unas pocas

Otra más, hoy tenemos unas pocas

Las nuevas generaciones van haciendo acto de presencia

Las nuevas generaciones van haciendo acto de presencia

Pues bien, vueltos a poner en marcha, nos dirigíamos a recorrer otro tramo de avenidas por la capital para dirigirnos al Mandala, que nos ofreció nuestro segundo avituallamiento, algo que fue muy de agradecer porque -por si no lo sabías- hacía un calor “del carajo”. Poca sombra había en el Mandala para cobijarnos, menos mal que -por lo menos- tenían estos aspersores que pulverizan agua sobre el personal y refrescaban bastante el ambiente. Pero llegó la hora de volver a las motos, que se nos hacía tarde para llegar a comer, así que de nuevo en marcha y ya nos dirigimos directamente a la sede de “Mi moto la mejón”. Entramos, aparcamos las motos tratando (infelices…) de hacerlo a la sombrita y nos tiramos directamente al asalto de la barra. Ya nos esperaba allí todo el ambiente que tenía preparado el DJ y unas cuantas motos que -por una u otra razón- no habían participado en la ruta.

A comer

Tras un rato -como se suele decir- regando la plaza, llegó la hora de comer. El almuerzo estaba listo y había que irse a la cola para recoger cada uno el suyo. Una bandeja con un cuenco de potaje, pan, bebida y postre componían el menú, calentito -eso sí- pero es que hacer comida para tanta gente en plan fresquito debe ser una locura en cuanto a logística. Pero como dice el refrán, “a buena hambre no hay pan duro”, todos fuimos pasando para recoger nuestra comida y no se escucharon muchas quejas, ¿eh? muy malo no debía estar el potaje.

Había tres cortando pan, pero fue sacar la cámara...

Había tres cortando pan, pero fue sacar la cámara…

El equipo de plancha se lo curró

El equipo de plancha se lo curró

Homenaje a Super Hugo 93

Como decía al principio, la peña “Mi moto la mejón” tiene por costumbre dedicar cada reunión anual a una causa que consideran justa y merecida, el año pasado fue al cuerpo de bomberos de Huelva, el anterior a la gente que trabaja luchando contra el cáncer y este año…, este año le ha tocado a Hugo Millán, más conocido como “Super Hugo 93”. Super Hugo es un joven piloto de motos que -a sus 9 añitos- está dando una guerra tremenda en los circuitos de velocidad. Este chico es una pesadilla, para sus rivales, porque para sus paisanos de Huelva es motivo de orgullo, no en vano figura actualmente en la cabeza de la clasificación general en el Campeonato de Cataluña nada menos. Este joven piloto lleva montando en moto desde muy pequeñín y su tesón no conoce límites trabajando por arañarle unas décimas al cronómetro y colocarse por delante de sus contrincantes. Super Hugo 93 lleva el nombre de Huelva en sus muchas apariciones y lo defiende con uñas y dientes sobre su moto.

Hugo Millán recibe su camiseta de la peña sobre el escenario

Hugo Millán recibe su camiseta de la peña y una placa

Super Hugo 93 en una de las motos que desplazó al evento

Super Hugo 93 en una de las motos que desplazó al evento

Como suele pasar, se hace muy complicado mantener un rendimiento deportivo y una permanencia en competición sin una decidida colaboración por parte de los patrocinadores, algo de lo que no le sobra al protagonista de la jornada. Hugo lo está dando todo, tanto en los circuitos como fuera de ellos, entrena en explanadas, arregla su moto una y mil veces, aprovecha los neumáticos hasta el límite, se da unas palizas monumentales en la carretera para acudir a las carreras que se celebran tan lejos de su casa. Tanto sus padres como él apuestan decididamente por la más que demostrada capacidad de este joven piloto, pero necesitan fondos para poder afrontar los cuantiosos gastos que ocasiona la práctica de este deporte. Es por ello que desde la peña “Mi moto la mejón” se ha dedicado esta reunión a homenajear a Super Hugo 93, la gente tiene que conocerle, tiene que saber cuál es su situación, cuáles son sus dificultades, tal vez entre toda la gente que estuvo en la reunión haya alguien con la posibilidad de proporcionarle un patrocinio al piloto onubense. “Mi moto la mejón” le hizo un reconocimiento público, entregándole una placa y una camiseta de la peña con su nombre de guerra. También hacía un llamamiento a todos los asistentes a colaborar, para ello había una carpa con merchandising del piloto, donde había también dos de las motos que utiliza, también había una hucha para que quien quisiera pudiera hacer una colaboración en la medida de sus posibilidades. Así que ya lo sabes la IV reunión de “Mi moto la mejón” se dedicó a Super Hugo 93.

Que no pare la fiesta

Tras la comida continuó la jornada aún un rato con todos aquellos a los que todavía les quedaban fuerzas para seguir, la música siguió dando guerra y el detalle de la organización de sacar una manguera a la calle para refrescar “a la tremenda” a los acalorados moteros propició muchas escenas muy divertidas. Muchos fuimos los que al ver la manguera acudíamos a reclamar nuestra ración de agüita para refrescarnos, agüita por todas partes menos por la boca. A ratos se veía a casi todo el mundo empapado, si bien duraba poco porque el calor (que sí, que hacía una jartá de calor) nos secaba la ropa en cuestión de minutos.

Un curioso virus estuvo infectando gente en la reunión, el primer síntoma fue esa mancha en la frente

Un curioso virus estuvo infectando gente en la reunión, el primer síntoma fue esa mancha en la frente

Qué detalle tuvieron los de Honda por regalarme esta moto

Qué detalle tuvieron los de Honda por regalarme esta moto

Y seguimos engrosando la lista de enchufados

Y seguimos engrosando la lista de enchufados

El momento más fresquito del día, pero había que echarse unas piedras en los bolsillos para no salir volando

El momento más fresquito del día, pero había que echarse unas piedras en los bolsillos para no salir volando

Esto va de enseñar cacha, ¿verdad?

Esto va de enseñar cacha, ¿verdad?

Esto de la manguera se les va de las manos

Esto de la manguera se les va de las manos

También tuvo su aparición un engendro de refrigerador consistente en una turbohélice (podríamos llamarla así) de las que usan los paramotores. Esta hélice, montada sobre la espalda de su piloto que daba gas a fondo mientras la manguera echaba el agua sobre el tremendo chorro de aire, podría haber sido la solución al calor de la jornada. Pero había un par de inconvenientes: por un lado, casi hay que recoger en Moguer el toldo que nos daba sombra y las camisetas de los puestos instalados; por otro lado, el piloto necesitaba de todas sus fuerzas y las de otro compañero mientras daba gas al motor para no salir disparado hacia el frente. Así que la solución de la hélice tuvo que quedarse en una simpática anécdota, pero habría que madurar esta idea de cara al año que viene, ¿eh?, vaya como una propuesta.

Entrega de trofeos y sorteo de regalos

Como suele ocurrir, una reunión motera no acaba hasta que se sortea el último regalo y ésta no fue menos. Se empezó con la entrega de trofeos al motoclub con más inscritos que fue la recién creada peña gastro-motera “La Última”, mientras que el 2º y 3º motoclubs con más inscritos venían desde la provincia de Cádiz, más concretamente, desde Algeciras venían los “Moteros especiales” y desde Chiclana “Alas del sur”. El presidente de la peña “Mi moto la mejón”, Diego Pereira, entregaba a los representantes de las peñas premiadas sus trofeos.

La peña gastro-motera "La Última" recoge su trofeo al motoclub con más inscritos

La peña gastro-motera “La Última” recoge su trofeo al motoclub con más inscritos

Al término de la entrega de trofeos se procedió al sorteo de regalos, el presi, ayudado esta vez por alguna mano inocente, empezó a repartir los regalos que les habían proporcionado las empresas colaboradoras: revisiones de moto, un casco, relojes, una freidora, una noche de hotel, etc… fueron recogidos sobre el escenario hasta que se vació la lista de regalos.

Gran afluencia de motos

Tal vez por lo económico de la inscripción, tan sólo 5 euros con derecho a dos consumiciones, el almuerzo y la participación en el sorteo, tal vez por los estrechos vínculos que mantiene “Mi moto la mejón” con otras peñas, tal vez por la paliza que el amigo Charley Tango dio por las redes sociales promocionando el evento, o tal vez por la seguridad de encontrar un buen ambiente; el hecho es que la afluencia de público cumplió con las expectativas y el evento se llenó de gente. En un punto del recorrido que se hizo se contabilizaron cerca de 250 motos, lo que supone una cifra nada desdeñable y que es una clara muestra del éxito alcanzado por los anfitriones en la organización de este evento. El año que viene, una nueva directiva hará frente al reto de superar el resultado obtenido este año, no lo tendrán fácil pero nada es imposible y hay que intentarlo. Como sugerencia cabría mencionar la idea de secuestrar a toda la familia del hombre del tiempo para que nos mande un día más fresquito del que disfrutamos ayer, por lo demás, poco más hay que objetar. Al final de la fiesta, los más marchosos (o más bien, las más marchosas) estuvieron dando guerra con la manguera y más de una y más de dos terminaron que parecían recién salidas de la piscina con ropa y todo, pero con una enorme risa reinando en el ambiente. Terminaba así -entre risas- una fiesta motera muy esperada durante todo el año, ya sólo quedaba llegar a casa, darse una duchita fresquita y descansar un poco de cara al lunes. Lo que pasara en la sede de la peña una vez se recogió todo… no saldrá en estas líneas.

AQUÍ tienes el resto de las fotos tomadas por la cámara de Huelva Motera.